Edificio Granada

P1060230

P1060234

P1050834

P1050837

P1050838

P1050839

P1050840

P1050845

En un lugar privilegiado de la Gran Vía se ha levantado, sobre un antiguo edifico de 1890 del maestro de obra Daniel Escondrillas Abásolo, un edificio de oficinas con fachada de cristal y metal de forma irregular que desluce con el señorío de los edificios del entorno. Data de 1973 y es obra de Jose Mª García Paredes.

En su entrada destaca la presencia de un grupo escultórico, obra de Xabier Laka, sin nombre que parece reflejar un grupo familiar

 

p1020296

p1020297

p1020298

Ascensor de Irala

P1060140

P1060143

P1060152

P1060153

El ascensor de Ametzola es una instalación de transporte vertical construida en el límite entre los barrios de Irala y Ametzola, entre las calles Ugalde y Batalla de Padura. En otoño de 2006 Bilbao Ría 2000 propone a la ingeniería Esteyco, en colaboración con Gloria Iriarte (IMB Arquitectos), el estudio de una solución para la creación de una conexión peatonal entre las calles que confluyen sobre la ladera de Irala y la recién urbanizada avenida del Ferrocarril, en una trama urbana interrumpida por fuertes desniveles.

El proyecto, redactado por los ingenieros Javier Rui-Wamba y Carlos García Acón y el arquitecto Andreu Estany, resuelve, en lo que era una zona urbana residual, la conexión entre dos zonas mediante la construcción de un núcleo de comunicación vertical compuesto por dos ascensores y una pasarela peatonal de tres metros de anchura. La torre baja, de 14 m. de altura, incorpora el ascensor de conexión entre la calle Padura y el aparcamiento. La más alta, de 22 m., sobresale como elemento singular de relación entre la parte alta de Irala y el área de Ametzola.

Las dos torres, la pasarela y el edículo de salida del aparcamiento forman un elemento unitario construido con hormigón y vidrio de color. Las torres se conforman como dos láminas de hormigón plegadas de 3 m. de anchura y 50 cm. de espesor, que albergan las estructuras metálicas soporte de los ascensores. Las dos caras abiertas se cierran con láminas de vidrio laminado de color verde, un tono claro para la torre alta y un verde más brillante para la torre del aparcamiento y el edículo de salida. La iluminación nocturna alojada en el interior resalta la geometría de las láminas de hormigón y refleja al exterior un halo verde visible y reconocible desde el entorno inmediato de la ciudad. Inaugurado en 2008, desde Ametzola se convierte en un gran faro al final de la avenida; desde Miribilla, el primer elemento urbano del renovado barrio. (Texto de Bilbaopedia: Francisco J. García de la Torre y Bernardo I. García de la Torre)

Bankunión (Plaza Circular 4)

CapturaImagen de la memoria de Bankunión

P1050981

P1050982

P1050983

P1050988

Aunque en la actualidad es la sede de la entidad bancaria CaixaBank, este edificio es y será siempre el edificio de Bankunion que fue la entidad que la erigió para ser su sede en Bilbao y dejar su impronta en la ciudad.

El solar del número 4 de la Plaza Circular fue el lugar ocupado por la Casa Barandiarán, edifico de viviendas construida en 1896 por Julian Zubizarreta Usatorre.

Fue en 1975 cuando un grupo de arquitectos formado por Ricardo del Campo Lagaron, José Luis Ortega Carnicero, Mariano Ortega Carnicero, y Juan Manuel Pazos León llevaron a cabo el proyecto encargado por Bankunión se cuya memoria de la obra podemos leer

Sobre el solar de la llamada casa de Barandiarán fue surgiendo, poco a poco, el edificio BANKUNION que bautiza este trabajo. La Plaza de España -rural, ferroviaria, hostelera y mercantil en sucesivas etapas- apunta hoy propósitos bancarios desde sus ángulos más distinguidos.

BANKUNION preparó el salto hacia tan importante centro urbano bilbaíno desde su sede del final de la Gran Vía, ya próxima a la Plaza del Sagrado Corazón de Jesús. Lo hizo pensando en una instalación regional para Vascongadas, Navarra y Rioja. Para ello convocó el oportuno concurso de ideas entre arquitectos al objeto de -así lo decía el anuncio- “conseguir una construcción que contribuya a embellecer esta importante zona de Bilbao”.

El hecho de que confluyeran en el solar, la Plaza de España y el remate de dos calles muy personalizadas, enmarcando una perspectiva visual de suma importancia para el contexto urbano de la Villa, exigía tratamientos arquitectónicos singulares. No era para menos: los tres límites viales jalonaban un espacio trapezoidal de suma importancia abierto a la principal plaza de la Villa y a las calles de Buenos Aires y del músico Ledesma.

Un equipo de jóvenes profesionales de la arquitectura -Ricardo del Campo Lagaron, José Luis Ortega Carnicero, Mariano Ortega Carnicero, y Juan Manuel Pazos León- programaron necesidades y servicios, manejaron volúmenes y estructuras, modularon perspectivas visuales y dieron con la solución estética y compositiva idónea para la singularización de la nueva sede social bancaria

No fue trabajo fácil. Unas ordenanzas de construcción municipales excesivamente rígidas dejaron sin razón la modelación compositiva y volumétrica de la parte del edificio que daba a la calle Ledesma, imponiendo una serie de soluciones que menoscabaron el inicial planteamiento estético.

Remodelar volúmenes, aunque éstos sean para un vial de tan escasas perspectivas visuales como la calle de Ledesma, resulta siempre engorroso y difícil; sobre todo cuando los planteamientos estéticos exigían similares tratamientos para las tres fachadas del edificio. Los problemas relativos al subsuelo, con ser considerables en esta zona de Albia, requirieron del grupo de técnicos bastante menos atenciones y esfuerzos que la remodelación y concordancia de la fachada de Ledesma, impuesta por inflexibles criterios municipalistas, nacidos de una interpretación literal de los textos de las Ordenanzas de Construcción de la Villa.

Aun con todo el edificio continuó su marcha.

Pero nos hemos anticipado en el tiempo, sin analizar los planteamientos estéticos, urbanísticos y arquitectónicos que dieron perspectivas nuevas a la Plaza de España. Ello ha sido así porque tanto Ricardo del Campo como los hermanos Ortega Carnicero y Juan Manuel Pazos proyectaron un edificio singular -el tercero de Europa en la modalidad especular- cuyos volúmenes, además de responder a la estructura interna del edificio, se integran dentro de la Plaza de España, de la que son reflejo y expansión, espejo y luminaria Si los arquitectos se decidieron por el vidrio reflectante para el citado tratamiento especular del edificio, fue debido a un propósito evidente de agrandar las perspectivas urbanas que dan personalidad a la Plaza de España, al mismo tiempo que conseguir un efecto estético de texturas variables durante las diferentes horas del día o en las distintas condiciones de luminosidad y clima.

Porque el edificio de la Plaza de España, 4 cambia del día a la noche: con las luces del crepúsculo la superficie acristalada externa cesa de reflejar la realidad circundante para adquirir transparencias totales, revelando, mediante la luz artificial, la composición interior del edificio.

Ello, explicado así, podría originar interpretaciones excesivas desde el punto de vista de la estética. Las fotografías y planos, junto a la portada de este libro deben ilustrar suficientemente al lector sobre la equilibrada proporcionalidad entre lo especular y lo compositivo, sobre la relación entre el vidrio y los restantes materiales, principalmente el hormigón y el acero.

Lo dejaron plenamente aclarado en el anteproyecto los propios arquitectos escribiendo lo que sigue: «Este tratamiento especular podría tener un exceso de sutileza material en cuanto a su definición respecto al entorno; por ello, se proyecta enmarcado en unos elementos compositivos superiores e inferiores como con las plantas bajas y áticos que, al definirse, junto con la zona de comunicaciones verticales en otro material -acero coloreado- nos ayudan a perfectamente diferenciado de sus límites materiales superiores, inferiores y laterales”.

Tales elementos traslúcidos y opacos conforman la textura externa del edificio cuyos volúmenes responden a una ordenación interior que se programa en tres sectores perfectamente definidos:

  • Zona destinada a Oficina
  • Plantas destinadas a sede de los Servicios Regionales.
  • Plantas destinadas a Oficinas Generales.

A la primera zona corresponden sótanos, planta baja y primera planta. Sobre los sótanos segundo, tercero y cuarto va situado el aparcamiento de vehículos, con acceso por la calle de Ledesma y escalera de servicios y ascensores. El sótano primero y el sótano quinto, quedan destinados a cajas de alquiler, cámaras acorazadas, archivo histórico, almacén de materiales de oficina, cámara de valores, etc.

El amplio patio de la planta baja al que se accede por una escalinata cuenta con un núcleo primario de comunicaciones formado por una escalera principal para público y empleados. Se trata de una versión contemporánea de la clásica oficina bancaria, en este caso, desarrollada a distintos niveles y contando siempre con la unidad que viene a proporcionarle una comunicación visual perfecta a través del espacio vertical que une los tres niveles o plantas.

En los pisos segundo y tercero se han ubicado los servicios generales de la Dirección Regional y División Industrial de BANKUNION, dentro de un tratamiento noble de los materiales y a base de amplios espacios para dirección y salas de reuniones, secretaría, despachos, departamentos comerciales de inversión, etc.

Las plantas quinta, sexta, séptima y octava están destinadas a Oficinas Generales, disponiendo de un núcleo de comunicaciones integrado por una escalera y tres ascensores, con diferentes accesos desde el aparcamiento, patio principal, etc.

Bajo el anochecer inmenso o a través de la cortina de lluvia tamizada, el espejo estático de todas las mañanas bilbaínas vendrá a ser una armonía, reflectante y luminosa, asomada al quehacer local desde el silencio impenetrable de su interior activo. Aquí tendríamos que hablar de decibelios y ruidos de escalas sonoras y de aislamientos acústicos. Un cerramiento transparente a base de doble luna con cámara de aire proporcionará insonoridades absolutas a cuantos trabajan en el interior del Banco dentro de unas condiciones de conductividad térmica y filtración solar, nitidez de visión y funcionalismo que garantizan la más óptima ergonomia mercantil.

La modulación del edificio y su zonificación nos llevarían excesivas líneas. Para quien trasponga desde la Plaza de España o desde la calle de Buenos Aires las escaleras que facilitan al público la entrada a la oficina general bancaria, bastará que le aseguremos que el resto del conjunto cuenta con idénticos tratamientos. Si bien las plantas de trato directo con el público aspiran a conseguir una imagen de acercamiento y apertura imprescindible en la filosofía de una entidad bancaria joven.

Dicha imagen viene facilitada por la sensación de comunicabilidad de espacios que se ha procurado manifestar también al exterior mediante la unión visual, a través de la escalera principal interna de las plantas baja y primera de todo el contexto funcional bancario.

El patio de operaciones a la vieja usanza, ya no nos sirve. Por eso se trata de ofrecer, desde una radical realidad humana, la visión de las demás realidades o la dimensión social del hombre, sino su propia dimensión personal, es la que ha contado en el planteamiento práctico de esta oficina, vivificada por nuevas y dinámicas experiencias históricas y estéticas.

El cliente, el hombre, tiene que moverse cómodamente sobre un entorno sin sabores oficinescos, donde su propia subjetividad encuentre, además de las realidades económicas que busca, otras realidades anímicas concretas.

Por eso el diseño industrial y el arte indígena no podían escapar a la dimensión vitalista de un banco joven, pensado para una zona abundante de historia. Todo mensaje actual de dinamismo exige de una plástica más evidente y más humanizada.

Por eso, la mágica vibración de la luz sobre la pantalla-fuente que Néstor Basterrechea ha realizado en alabastro y cristal para el patio de operaciones.

Por eso el gran mascarón de proa del citado escultor vasco que se abre al tráfico de la Plaza de España sobre un ángulo del terreno que BANKUNION ha cedido al pueblo de Bilbao.

De nuevo las raíces vascas de una secular industria la naval, tan desarrollada durante algún tiempo en las inmediaciones de esta plaza bilbaína inspirando la telúrica expansión de una forma abstracta nacida para abrir estelas sobre la mar infinita.

Es lo que ha hecho Néstor Basterrechea: fundir el ayer con el mañana. Recordar aquellas humildes gentes de Albia que asomaban su curiosidad aldeana al tráfico universalista de la ría de Bilbao, recrear, en piedra, los módulos trascendentes de Gaztañeta, cantar a los constructores de su Bermeo nativo y al habitante encendido de Santimamiñe…

Así se comprenderá mejor al esfuerzo bilbaíno desde el ágil funcionalismo de este edificio señalado con el número 4 en la puerta enorme que señala el confín de la Plaza de España y la calle de Buenos Aires.

Mascaron+Proa+I

p1020255

p1020257

p1020256

p1020255

Mascaron+Proa+III

Es una pena el estado actual de la obra de Basterretxea. Un patrimonio cultural de primer orden tratado como basura

Captura1Imagen de la Memoria de Bankunion

Banco España (Gran Vía 10)

P1050959

P1050961

P1050962

P1050966

P1050967

P1050968

p1030147

p1030148

p1030149

P1060198

P1060199

El edificio que alberga la sede del Banco de España en la Gran Vía bilbaina se inició en 1028 y se concluyó en 1922. Obra del arquitecto Julián Apraiz Arias.

De estilo neoclásico “es una construcción de cuatro plantas y sótano. Para la decoración de la fachada principal, siguiendo el orden corintio con cariátides y presidida por la imagen de Mercurio, se cuenta con la colaboración del escultor José Riu Domingo. Riu realizó la labra sobre arenisca de Fontecha, contando con la colaboración de Doroteo Mora. La puerta de hierro la firmó Torrás en 1922.

La completan alegorías de la industria y el comercio, alusiones a la abundancia entre las garras de los leones, jarrones, bucráneos, medallones, guirnaldas, discos y metopas decoradas.​ La gran vidriera del patio de operaciones la realizó al Casa Maumejean (fue restaurada en 1998).​ Durante su historia, el edificio ha sufrido diversas reformas.​ Entre 1955 y 1956 la sucursal fue redecorada por Yarnoz dotando al patio de operaciones de una mayor riqueza de materiales, que sin embargó desvirtuó el planteamiento original.​” (Wikipedia)

Edificio Gran Vía 51

P1050188

P1050189

P1050190

P1050206

P1050207

P1050208

P1050209

Magnífico y lleno de pequeños detalles este edificio de viviendas de Adolfo Gil Lezama que se remonta al año 1917.

Espectacular la decoración del portalón de entrada, que erróneamente se pensó que pudiera tratarse de una obra de Bastida, y que para algunos se inspira en alguna cara de los jardines de Bomarzo

 

Kutxabank (Gran Vía 30)

P1050876

P1050858

P1050859

P1050862

P1050863

P1050864

P1050865

P1050871

P1050872

P1050873

P1040995

P1040996

P1040998

P1050002

P1050003

En el solar de unas antiguas viviendas del año 1885, de los maestros de obra Pedro Peláez Escubez y Benigno Rodríguez González,  en el año 1979 se levanta la sede de la antigua Caja de Ahorros Vizcaina que tras las fusiones ha acabado siendo la sede principal de Kutxabank

Los arquitectos principales son Ramón Losada Rodríguez  y Elías Mas Serra

Ocupa toda la manzana en su vertiente de la Gran Vía y destaca por sus miradores y por los pequeños detalles de gran gusto y elegancia así como su iluminación nocturna.

En su hall alberga una magnífica obra de Vicente Larrea de 1982:

Abstracción V

 

Edificio Alameda Mazarredo 81

P1050425

P1050427

P1050745

P1050747

En el solar donde inicialmente se iba a levantar la Comandancia de Marina de Bilbao, con un proyecto de Ricardo Bastida que finalmente fue desechado, se levantó este edificio esquinero entre la Alameda Mazarredo y Juan de Ajuiaguerra que parece que se proyecta hacia la plaza Euskadi.

Es un buen ejemplo del estilo racionalista imperante en 1946, en su vertiente streamline moderne. Es obra de Pascual Perea Aguirre y está destina a viviendas.

1

Puente de Euskalduna

IMG_0055

IMG_0058

IMG_0059

IMG_0062

IMG_0063

IMG_0064

IMG_0065

IMG_0066

IMG_0067

IMG_0451

P1050300

El Puente Euskalduna fue inaugurado en abril de 1997. Es un puente peculiar, en curva, obra del ingeniero Javier Manterola Armisen. La obra fue llevada a cabo por la empresa Dragados bajo la dirección de Jose Luis Ruiz siendo el director del proyecto Carlos Estefanía

Es básico para la comunicación interna de la ciudad y para su acceso desde la margen derecha.

Característica singular: La marquesina de la zona peatonal tiene función resistente, resultando una sección estructural en forma de Z con una única celosía inclinada, una solución inédita.

Diversos condicionantes geométricos en planta (la estructura forma prácticamente 90 grados) y alzado (dejar un gálibo libre determinado sobre la ría del Nervión a la vez que existen unos 11 metros de diferencia de cota entres sus extremos) propiciaron el estudio de varias tipologías diferentes, alguna de ellas bastante compleja. Ese trazado tan complicado, que dibuja una curva de 120 m de radio, indujo la concepción de una sección transversal inédita, en forma de Z, donde el alma de la misma está formado por una celosía inclinada (que también funciona a modo de biombo entre automóviles y peatones), mientras que las alas forman la calzada (ala inferior) y la techumbre para la zona peatonal (ala superior). Así pues, una audaz solución estructural posibilita que la zona para peatones y ciclistas esté cubierta como efecto colateral; una marquesina siempre es algo que agradecer en Bilbao ya que es una ciudad en la que llueve bastante —y hay que tener cuidado de hacer cubiertas mal rematadas o poner suelos de vidrio (cof, cof)— y más cuando el puente sirve también como inmejorable mirador de la recuperada zona de Abandoibarra.

Acrecentando la sensación de asimetría presente a todos los niveles (planta, alzado y sección transversal), en la margen derecha hay un acceso mediante escaleras helicoidales alrededor de la única torre de iluminación de la estructura, de 45 metros de altura, que está totalmente integrada en la obra (Texto de Octavio Domosti)

Captura

Imagen de Google

La obra ha pasado por bastantes avatares que se atribuyen al mal asiento de los pilares  que lo soportan,parte de ellos asentados en terrenos de antiguas marismas.

La ultima es reciente, en este 2018

20180628074252_euskalduna-zubia-dani-alv_foto610x342-564x342euskalduna-tramo-U4057655682pFB-U601816312745SH-624x385@El Correo-ElCorreo

Algunas imágenes de su construcción

Image-1 (10)

Image-1 (11)

Image-1 (12)

Imágenes de El Correo

En sus bajos tenemos el Museo Marítimo con las obras escultóricas que le rodean

Hacienda Estatal (Plaza Moyua 3)

P1050774

P1050775

P1050776

P1050273

P1050274

P1050275

P1050276

Mamotreto en el más puro estilo de los edificios oficiales de la época franquista. Es de 1943 y obra de Antonio Zobaran Manene

Desde el principio, el edificio estuvo destinado a la sede de la Hacienda Estatal, por lo que se proyectó como un edificio de oficinas. 

La majestuosidad de esta construcción concuerda con el estilo que se empleó en la época franquista en muchos edificios públicos: se recuperaron algunas características de la arquitectura imperial del siglo XVI y del clasicismo. 

De esta manera, en la fachada principal, encontraremos un gran repertorio de decoración clasicista (frontones, ménsulas…) y un balcón para los actos públicos. El resto de las fachadas son más funcionales. (Texto de Euskadi Basque Country)

La Delegación de Hacienda estatal de Bizkaia, en Bilbao, es un ejemplo destacado del estilo nacional. El proyecto lo realizó el arquitecto Antonino Zobaran entre 1942 y 1953. El concepto de este estilo concierne a la arquitectura del régimen franquista en su primera fase, que se prolonga entre 1939 y 1959. Este período se caracterizó por la imposición de una dictadura falangista que marcó unas pautas a seguir en todos los ámbitos: sociales, económicos, artísticos, etc.; en lo que se refiere a la arquitectura en particular propugnó como estilo oficial del régimen, el estilo nacional, que se caracterizó fundamentalmente por la recuperación de la arquitectura imperial española del siglo XVI, y del clasicismo. Esta arquitectura tuvo un escaso eco en Bizkaia con excepción de edificios institucionales como el que nos ocupa, o grupos de vivienda de iniciativa estatal, así por ejemplo los de la Obra Sindical del Hogar. En la arquitectura privada, en cambio, la línea dominante fue la continuación del racionalismo de anteguerra.

El diseño de Zobaran para las fachadas conjuga acertadamente de una parte la monumentalidad enfática exigida por el carácter institucional del edificio y la obligación de seguir el estilo oficial del régimen, y de la otra el responder a las exigencias propias de un edificio de oficinas. Esto se consigue con el tratamiento diferenciado del alzado principal y los laterales.

En la fachada principal, por ser la representativa, se concentran todas las concesiones al estilo oficial, como se evidencia en los siguientes aspectos: la definición de un acceso monumentalizado, la utilización de un repertorio decorativo clasicista (frontones partidos, ménsulas, impostas, etc) y la enfatización del eje principal con la disposición de un balcón para los actos públicos y el remate con el escudo imperial. En cambio, las laterales, por su destino para oficinas, reciben un tratamiento más funcional, en consonancia con el racionalismo local, que se evidencia en el dominio del hueco sobre el macizo. Pero este funcionalismo se envuelve con un clasicismo muy sintetizado, que recuerda a la arquitectura de Speer o Perret para responder a la directriz estilística del edificio. Este clasicismo es resultado de la utilización de un orden de pilastras gigantes. La expresión más acabada del concepto de la arquitectura oficial de la época, la encontramos en la utilización de la piedra de sillería de granito para los muros, por estar este material considerado como un emblema de su credo arquitectónico. En la articulación del espacio interior lo fundamental es la disposición de un hall público de forma circular a modo de un patio de operaciones de un banco. Se organiza con ocho columnas de gusto jónico y se remata con una gran vidriera. A partir de este hall se disponen dos escaleras que dan acceso a las distintas áreas administrativas dispuestas en torno a ese patio. Los interiores son grandiosos y monumentales en consonancia con el carácter público del edificio, efecto que se consigue por el empleo de materiales de gran calidad, la utilización de un repertorio decorativo clasicista y la articulación de espacios jerarquizados y de amplias perspectivas. (Texto: Gorka Pérez de la Peña. de la DFB)

En 2017 acaban las obras para eliminar el aguilucho del escudo por ser anticinstitucional

En 2002 su «alto valor escultórico» la salvó in extremis de una retirada anunciada, aunque ya para entonces había perdido uno de los lemas del franquismo: la leyenda ‘Una, Grande y Libre’, en referencia a la indivisibilidad de España frente a postulados republicanos o nacionalistas. Quince años después, ahora sí, los colectivos que denunciaban que su mantenimiento iba en contra de la Ley de Memoria Histórica celebran la desaparición definitiva del águila preconstitucional que coronaba la fachada principal del edificio de la Agencia Tributaria en la plaza Moyua. Más de cuatro meses de trabajo y 136.500 euros de inversión ha exigido acabar con este símbolo de la dictadura que seguía presente en el centro de Bilbao.

La restauración ha sido tediosa, aunque la mayor parte del ave -la cola, las alas imperiales y en especial su cabeza flanqueada por la cenefa de coronación- se ha podido eliminar sustituyendo los bloques de hormigón que la unían a la fachada. La complicación vino por la necesidad de respetar la corona y el escudo de España, así como las dos columnas de Hércules a las que se aferraban las garras del águila y que también se conservarán. (Texto de El Correo)

Captura

Captura1

Imágenes de El Correo

Edificio Rodríguez Arias 23

P1050251

P1050250

P1050252

IMG_9865

Con cierto aire futurista se construyó, en pleno centro bilbaino que ocupa la esquina entre las calles Rodríguez Arias e Iparraguirre, este edificio de oficinas y locales comerciales, de 1976, de la mano de Jose Enrique Casanueva Muñoz y Jaime Torres Martínez destacando esa torre sobre-elevada que recuerda a las torres de control de un aereopuerto. También es destacable su iluminación nocturna que incide en el futurismo señalado

 

Banco Urquijo Vascongado (Plaza Circular 5)

P1050971

P1050972

P1050973

Es en 1918 cuando se crea el Banco Urquijo Vascongado y se instala en este edificio de la Plaza Circular. Obra de Ricardo Bastida Bilbao.

Con posterioridad pasa a manos del Banco Santander con reforma efectuada en 1961 por Luis Mª Gana Hoyos.

El último cambio se realiza en 1997 de la mano de Rafael Manene Cerragería para destinar el edificio a viviendas, locales comerciales y trasteros siendo esta su finalidad actual.

El antiguo Banco Urquijo Vascongado

24166498c7af6519a9b520409d78a2ac5589b10e

6193244267e67e6b11ac670c228de65a7ab38b9f

Imágenes de Todocolección

Turismo (Plaza Circular 1)

P1050969

P1050970

P1050977

P1050978

A día de hoy es la sede de la oficina central de Turismo de Bilbao pero para llegar a esta ultima función, el solar y los distintos edificios que lo han ocupado han creado su propia historia.

Inicialmente es ese solar se construyó un hotel,

Hotel Términus. 

Hotel Terminus

Pedro Echevarría Goiri, de Balmaseda, que había hecho su dinero defendiendo pleitos mineros e industriales, pensó que sería un gran negocio y un hecho importante para Bilbao el disponer de un gran hotel cerca de la Estación, por lo cual encargó a Severino de Achúcarro y Mocoroa (1841-1910) la realización del proyecto de un gran hotel.

Severino creó un edificio construido a base de materiales nobles y con un excelente diseño, disponía de planta baja con un amplio vestíbulo, almacén de equipajes, servicios sanitarios, cocina, comedores, etc. Las tres plantas restantes totalizaban 102 habitaciones muy bien equipadas, algunas tenían los muebles de madera de palosanto, realizados por el gran mueblista bilbaino Manuel Lapeyra, que después fundaría la acreditada “Casa Mapey”. Las vajillas y cuberterías vinieron de París con las iniciales del hotel, cosa nunca vista en la Villa hasta entonces. Se inauguró el día 15 de marzo de 1891. Posteriormente dada la proximidad de la Estación, el Señor Echevarría pensó que se hiciera un pasadizo desde el Hotel a la Estación para comodidad de los viajeros. Achúcarro construyó dicho pasadizo en hierro y cristal, de acuerdo con el lujo del Hotel y de la Estación.

Después de algunos años de esplendor, el hotel poco a poco se va arruinando y va cerrando dependencias. (Texto de BilboIzan)

Edificio Aurora

Mientras tanto aparece un astuto empresario, Francisco Martínez Roda, militar que llegó a Portugalete con los soldados del Batallón de Segorbe cuando el “Sitio” de la Villa en 1874. Comenzó con remolcadores y, poco después, pasó a los barcos, y de éstos a las compañías de seguros, creando el 13 de enero de 1900 la “Compañía Anónima de Seguros Aurora”, por escritura otorgada ante el Licenciado Ildefonso de Urízar, notario del colegio de Burgos con residencia en el nº 10 de la calle de La Cruz de Bilbao, y con un capital social de 20 millones de pesetas. El local elegido será el Hotel Términus, el cual, a partir de ahora se conocerá como el Edificio Aurora. (Texto de BilboIzan)

La reforma del edificio para realizar este tránsito fue obra de Enrique Epalza Chanfreau en 1904

Crédito de la Unión Minera

A los pocos años, debido a una serie de errores administrativos y a unos intercambios de acciones muy irregulares, prácticamente estaba arruinado, por lo que el Edificio Aurora se vio ocupado por otras compañías como la Compañía Constructora de Saltos de Leizarán y la Sociedad General de Centrales Eléctricas. Estas cedieron el edificio a Crédito de la Unión Minera,  (Texto de BilboIzan)

Las obras para este paso de dueños y fines, las realizó en 1918 Ricardo Bastida Bilbao que acometió una segunda reforma en 1923

Caja de Ahorros Vizcaína

El Crédito de la Unión Minera también tuvo que abandonarlo a manos de la Caja de Ahorros Vizcaina, pagando dos millones cuatrocientas mil pesetas por el edificio en el que tuvo su sede social. 

En 1944 el arquitecto Anastasio Tellería realizó unas modificaciones, tanto interior como exteriormente, terminándose las obras en 1949 y quedando con la elegancia que hoy puede apreciarse. (Texto de BilboIzan)

Se realizan reformas internas en el año 1973 por Jose Mª Chapa Galíndez y en 1985 por Javier García Peña

turismo

Turismo

Es por tanto Anastasio Tellería el responsable del aspecto actual del edificio que en el año 2012 pasa a manos municipales y destinado a ser la oficina central de Turismo.